No se trata de que los experimentados estén mandados a recoger, su experiencia y conocimiento siempre serán necesarios y considero que deben ser tenidos en cuenta en todas las profesiones de la vida en los más altos niveles de importancia.
Estamos viviendo en una sociedad totalmente polarizada, en la que para muchos los mal llamados "viejos", están devaluados, sus conceptos no son válidos ni siquiera para ser escuchados.
Y para otros tantos, los jóvenes que logran acceder a lugares reservados hasta ahora solamente para los de experiencia, llegaron ahí solo por tener "padrinos". No tienen preparación, no tienen los conocimientos necesarios, y tampoco lo merecen. Pasa en el periodismo deportivo, en el derecho, en medicina y en la plaza de mercado. Para unos y para otros se aplica la frase de un viejo amigo, "todo lo del pobre es robado, chimbo o chiviado".
El cambio generacional en la telepolémica ha generado reacciones de todo tipo, y por obvias razones, por cuarta vez en mi carrera, me tocan directa y personalmente. Es un mundo en el que los "viejos" esperan que a los "chinos" les quede grande, y los "chinos" se quieren comer el mundo y mandar a los "viejos" al baúl de los recuerdos.
No señor, no estoy de acuerdo, no pretendo que los "viejos" se vayan a un hogar para la tercera edad. Ellos tienen lo suyo, no son viejos, son experimentados, saben mucho, impusieron un estilo que es exitoso, se lo inventaron, lo posicionaron y lo alimentan todos los días. Hay experimentados preparados, conocedores, realmente buenos.
Pero nosotros también tenemos lo nuestro, nos hemos preparado, estudiamos, vivimos y respiramos fútbol, estamos en la jugada. La diferencia está en que lo comunicamos a nuestro modo y construimos un estilo, ni mejor ni peor, simplemente diferente, un estilo propio, que pone al aire las cosas como las sentimos.
En días de reconciliación nacional, invito a todos los oyentes, lectores, televidentes e internautas a que nos aceptemos, a que estemos abiertos al debate respetuoso y tolerante, no al agresivo que toca las fibras personales de los seres humanos.
Sueño con el día en que todas las generaciones se puedan sentar a construir patria tomando lo positivo de cada grupo, rescatando las fortalezas por encima de las debilidades. Estas últimas son oportunidades de mejorar, no son el lugar donde hay que poner el pie para pisotear al otro y no dejarlo surgir, o el sitio para aplastarle la cabeza al colega porque es "viejo" y "obsoleto".
Aplica para el periodismo deportivo, para todas las ocupaciones y en especial, para la familia. No importa edad, raza, género, filiación política o el equipo del cual se es hincha. Lo importante es que algún día nos juntemos para multiplicar en beneficio mutuo, y no para dividir en pro de la cosecha individual.
En Colombia estamos en mora de aprender a debatir sin desconocer las virtudes de los demás, sin agredir la honra de los otros y sobre todo, sin personalizar las discusiones.
Yo estoy en esa vía, me comprometo.
Y usted, será capaz de opinar sobre este blog sin necesidad de agredir a nadie?