Un británico de 29 años recibirá una indemnización millonaria porque un juez determinó que tras sufrir un accidente laboral, pasó de ser un devoto cristiano a un aficionado al porno y a las prostitutas.
Stephen Tame sufrió graves heridas en la cabeza tras caerse del andamio en el que trabajaba. Desde entonces su vida cambió por completo: de ser un marido leal y respetuoso de sus creencias religiosas pasó a ser un desinhibido amante de la lujuria y la perversión, interesado más en las relaciones extramatrimoniales con prostitutas y en el consumo masivo de pornografía que en su esposa.
Pues bien, hoy, el juez del Tribunal Superior de Justicia londinense, Michael Harris, ha decidido que "su vida y la de su joven esposa se vieron destrozadas" por el accidente, y ha dictado una indemnización por daños, que obliga a la empresa para la que trabaja Tame, a pagarle ¡3 millones de libras!, unos 4,5 millones de euros.
Según la versión de Tame -ratificada por el juez-, el accidente laboral le aumentó la líbido, lo que le transformó de manera radical.
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