Diez meses después de su captura y tras varios aplazamientos, la Fiscalía acuso a 15 militares por su presunta responsabilidad en la desaparición y posterior asesinato de tres jóvenes de Soacha, Cundinamarca, víctimas de los falsos positivos.
En una audiencia llevada a cabo en los juzgados Especializados de Cundinamarca, la fiscal María Cecilia Jaimes acuso a un subteniente y otros 14 militares por los delitos de desaparición forzada agravada, homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y falsedad en documento Publico.
Según el código penal, en caso de ser hallados culpables, los 15 militares podrían ser condenados a 40 años de cárcel.
Los hechos investigados ocurrieron el 24 de agosto de 2008, cuando los jóvenes Diego Tamayo, Víctor Gómez y Jader Andrés Palacios fueron llevados mediante engaños desde Soacha hasta Ocaña, Norte de Santander, en donde fueron asesinados y presentados como integrantes de bandas criminales al servicio del narcotráfico abatidos en combates.
La Fiscalía enumero más de 100 evidencias con las que considera que puede demostrar la culpabilidad de los 15 uniformados.
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