El presidente Alvaro Uribe anunció al Congreso un proyecto de cambios tributarios para atraer más inversión extranjera al país, que incluye la eliminación del impuesto de remesas y menores tarifas del impuesto de renta.
En el discurso de instalación del Congreso de la República, el mandatario pidió a los legisladores que fijen reglas de juego en materia de impuestos para convertir a su país en un "centro de atracción de capitales que colaboren en la generación de empleo y bienestar a los colombianos".
"Queremos dar nuevos pasos para el saneamiento de las finanzas públicas y robustecer las condiciones de inversión", dijo Uribe y luego destacó que dentro de los propósitos de inversión figura una mayor exploración petrolera.
Sobre los cambios tributarios, dijo que el Ministerio de Hacienda presentará un proyecto de ley para eliminar el impuesto de remesas, que hoy es del 7 por ciento, y que pagan los empresarios al girar parte de sus utilidades a sus casas matrices.
Además, una reducción de la tarifa del impuesto de renta, actualmente de 38,5 por ciento, para aplicarla una vez expiren los incentivos tributarios vigentes.
En el discurso reiteró que la meta de su gobierno es incrementar la inversión extranjera directa a 4 mil millones de dólares al finalizar este año.
También dijo que "con confianza inversionista seguiremos avanzando en el proceso de hallazgo de reservas de petróleo".
Uribe destacó que habrá un ejercicio fiscal sin presupuestos adicionales, destacó la seguridad democrática y el buen momento de la economía.
El siguiente es el texto del informe al Congreso presentado por el primer mandatario:
Empieza el último año de actividad legislativa de la administración que presido. Con la experiencia acumulada, dedicación sin pausa, amor infinito por Colombia, mis compañeros y yo, tenemos que hacer superior esfuerzo para acercarnos y cumplir las metas propuestas, que ayuden a la Patria a superar tanta dificultad.
Objetivo central de este último año será trabajar para que se recupere definitivamente la confianza en nuestro suelo. Confianza para invertir y trabajar en Colombia; confianza para que los jóvenes miren el mundo exterior como oportunidad científica y no como destino obligado por una Nación que los expulsa; confianza para participar en el debate de las ideas, sin más riesgo que la exposición solidaria de la tesis contraria.
La confianza inversionista se convirtió en un punto común entre antiguas economías socialistas que despreciaban el capital privado y ahora lo seducen, y las viejas y nuevas economías capitalistas.
Queremos dar nuevos pasos para el saneamiento de las finanzas públicas y robustecer las condiciones para la inversión.
Procuraremos pasar el ejercicio fiscal sin presupuestos adicionales, lo que permitirá concentrar la discusión de las finanzas públicas en el presupuesto de 2006. Esto dará mayor tranquilidad sobre la austeridad, el control del gasto y su transparencia, especialmente en período electoral.
Hemos pasado de 400.000 a 1 millón de contribuyentes en renta y seguiremos el camino en busca de que sean 2 millones. El proyecto de ley en curso para facilitar el cobro de cartera, será de gran beneficio para los ingresos.
El Ministerio de Hacienda, con asesoría de expertos con sentido práctico, seguirá en el examen de los complementos tributarios requeridos. Tomamos la decisión de disminuir retenciones para aliviar necesidades de capital de trabajo de pequeñas y medianas empresas. A fin de ser más competitivos en la atracción de inversión generadora de empleo, presentaremos al Honorable Congreso el proyecto para eliminar el impuesto de remesas. También propondremos la disminución de la tarifa de renta, para aplicarla una vez expiren los incentivos tributarios vigentes. Es necesario que Congreso y Gobierno den señales claras sobre las Normas Constitucionales en materia de recursos de participación de las regiones. La inversión no se improvisa y la confianza necesita que se indique con antelación cuál es la regla de juego que ofrece el País. Por esta razón debemos anticipar decisiones.
Los cambios tributarios del futuro, al poner en la balanza la competitividad internacional, atracción a la inversión, generación de empleo, equilibrio fiscal y racionalidad en la estructura, también deben tener en cuenta la gradualidad y la necesidad de no coincidir con otros esfuerzos que hacen los ciudadanos para aliviar las finanzas públicas. Por ejemplo, este Gobierno introdujo el impuesto de
la seguridad democrática, gravamen al patrimonio, sobretasa de renta, ampliación de base de IVA, reformas pensionales y administrativas, ajustes tarifarios y ha debido cobrar el aumento enorme del precio del petróleo. Para continuar el proceso no es posible olvidar estas realidades que con patriotismo han asumido los colombianos.
Las finanzas regionales muestran superávit y disminución de endeudamiento. A este resultado ha contribuido la disciplina en la aplicación de la ley 617, cuya vigilancia realiza el Gobierno Nacional. Hemos sido severos para exigir el cumplimiento de la norma como requisito de co-financiación con recursos de la Nación. También han sido benéficos el mejor desempeño de la economía, la reforma tributaria de 2002 y la actualización catastral. En efecto, nuestra tarea en el Agustín Codazzi ha avanzado muchísimo en formación y actualización del catastro. Continuar esta tarea es propósito del último año.
Agradezco al Congreso las leyes recientemente aprobadas, que positivo impacto tendrán en la inversión y el empleo como la que autoriza los pactos de estabilidad normativa con los inversionistas, el estatuto antitrámites que hace más amable la vida de las personas y más eficiente la gestión de las empresas, y el estatuto de capitales, que moderniza las condiciones para participar en el registro público de valores, defiende los derechos de los accionistas minoritarios y facilita que las empresas accedan por recursos de manera directa al mercado, para dejar más espacio de la intermediación financiera a pequeñas y medianas empresas.
Nos proponemos aplicar estas leyes en cuanto sea posible.
Hemos reformado 152 entidades del Estado con un alivio sobre las finanzas públicas que supera 12 puntos del PIB en los próximos 50 años. Persistiremos en la reforma hasta el último día de la administración. El Estado Comunitario requiere entidades útiles al pueblo, livianas en burocracia, austeras. Faltan muchas reformas en el Instituto de los Seguros Sociales y en el área de la salud, no obstante que se han reestructurado y salvado 111 hospitales públicos. Hay empresas que deben reformarse aún más para que su éxito no sea transitorio. Tal es el caso de la nueva Telecom, Colombia Telecomunicaciones: ha pasado de 400.000 millones de pérdidas a 950.000 millones de utilidades; sin embargo, puede desaparecer de no contar con recursos técnicos, financieros y administrativos para mantenerse en la vanguardia del servicio. Por eso queremos vincularla con un socio estratégico que garantice que este patrimonio de los colombianos se mantenga y crezca, que el servicio se expanda y mejore y que se disponga de las utilidades para pagar las pensiones de Telecom en liquidación. Tan pronto estén definidos el socio y los términos, antes del perfeccionamiento del acuerdo, se hará la publicación a la ciudadanía y a los órganos de control, como ha sido costumbre en este Gobierno.
La reforma administrativa también hace parte de la reforma de las costumbres políticas. Continuaremos con la meritocracia en cargos de libre nombramiento, el análisis objetivo de las hojas de vida en casos que carecen de concurso, la aplicación de la nueva carrera administrativa que incluye otros 120.000 cargos, los concursos para profesores. La participación política sin clientelismo es un gran avance. Las audiencias públicas, para discutir las inversiones regionales, dejan atrás la desacreditada costumbre de los auxilios parlamentarios. Invito al Congreso a aprobar en segundo período el proyecto de Reforma Constitucional que congela el número de integrantes de la Cámara, antes de los resultados del nuevo censo poblacional.
En éste último año impulsaremos nuevos pasos de capitalismo social, de País de Propietarios. Necesitamos definir que los trabajadores operen la clínica Enrique de la Vega en Cartagena, como referente que dé luces para la reforma de las clínicas del Seguro Social, y para lo mucho que resta en el sector salud. Paz del Río, Electrificadora de Boyacá, Hidroprado, Salinas de Manaure, el Fondo de Capitalización Social de Emcali, son ejemplos de participación exitosa en las empresas por parte de trabajadores y ciudadanía, que contribuye a superar antagonismos y a construir solidaridad.
Nos proponemos procesos de capitalización social en electrificadoras que hemos saneado y en Isagen, cuyo panorama se ha despejado, gracias al acuerdo con el Metro de Medellín, que trajo como contraprestación el desistimiento de las Empresas Públicas de esa ciudad de una cuantiosa reclamación por utilización de aguas previamente canalizadas.
Con confianza inversionista seguiremos avanzando en el proceso de hallazgo de reservas de petróleo. Hemos logrado aplazar de 2007 a 2011 la fecha de pérdida de autosuficiencia en hidrocarburos. Vamos a consolidar las tendencias de sísmica y exploración. Este año serán 6.000 kilómetros adicionales de sísmica a los 13.500 ya examinados y 40 pozos explorados que se suman a los 53 acumulados. Venimos de explorar 12 por año. Pondremos las bases para que el País se acerque a 60. Instalaremos los cimientos para la producción de diesel a partir de gas o de carbón. Continuaremos con la transformación de vehículos a gas, con la masificación del gas domiciliario y la promoción del gas propano en fábricas de agua como el Macizo Colombiano y la Sierra Nevada de Santa Marta para frenar la tala del bosque.
Estamos en vísperas de la producción del primer millón de litros diarios de alcohol carburante. En las próximas semanas serán expedidas las primeras reglamentaciones de bio-diesel. Con ambos ganaremos mucho en sustitución de combustibles fósiles, en preservación ambiental y en generación de empleo agropecuario e industrial.
El Túnel de la Línea está en construcción. Exploramos con Japón el crédito para concluirlo. En los próximos días perfeccionaremos la reforma del contrato para la doble calzada a Boyacá y abriremos la licitación para los kilómetros faltantes. Abriremos la licitación para la doble calzada Girardot-Ibagué, que se suma a la de Bogotá-Girardot, ya en construcción. Cerritos-La Victoria ya está en construcción.
Hemos resuelto el contencioso de la autopista del Café entre Armenia, Pereira y Manizales y vigilaremos el ritmo de avance. Lo propio haremos con las disputas resueltas en las vías circundantes de Medellín.
Estamos próximos a concluir el proceso de adjudicaciones de la nueva etapa de pavimentos de INVIAS. Menciono los 94 kilómetros en la Mojana, para activar esa despensa de agro y agua. El contrato será suscrito en Majagual, Sucre, y haremos el seguimiento minucioso a la ejecución de la obra. Menciono también las troncales antioqueñas del Nordeste y de la Paz; la primera, alternativa para los problemas de la troncal occidental en Ventanas; y la segunda, vía necesaria para la comunicación de Bogotá o Cúcuta-Bucaramanga con Urabá y Panamá.
Estamos en la búsqueda de los recursos para la carretera Pasto-Mocoa, con las respectivas variantes, la extensión a Puerto Asís, y para las obras de navegación del Río Meta.
Los sistemas de transporte masivo muestran avances de obra en Bogotá, Cali y Pereira. En las demás ciudades seleccionadas corren los procesos de contratación.
Hace pocos días firmamos 3 convenios en Barranquilla para el transporte masivo, las obras de defensa del puerto y la recuperación de tramos considerables de canales de aguas lluvias.
Hemos empezado el proceso de contratación de la concesión para la ampliación del aeropuerto El Dorado que, con especificaciones modernas, pasará de una capacidad de 8 a 17 millones de pasajeros por año y tendrá un crecimiento superior en carga.
En medio de la estrechez fiscal, está despegando un plan muy importante de obras públicas, principio de la agenda de competitividad que habrá de jalonar en breve el ritmo de crecimiento económico.
Hemos recuperado un buen nivel de turismo doméstico. Debemos consolidarlo. En diciembre, los colombianos podrán disfrutar nuevas comodidades en los parques de Amacayacú, en Amazonas, y Tayrona, con operadores de turismo ecológico asignados en fechas recientes. Este año nos aprestamos a recibir mínimo un millón de turistas extranjeros y nos proponemos que sean 2 millones en 2006.
Para que la reactivación económica sea sostenible y legítima, tiene que estar acompañada de la reactivación social. La vinculación de las mayorías pobres a las corrientes de la economía, se constituye en agregación de la demanda que garantiza más crecimiento y, a su vez, en razón de buen recibo popular al crecimiento económico. Tenemos que crecer más y distribuir mejor.
En el último año, con renovados bríos, impulsaremos las 7 herramientas de equidad.
La revolución educativa, que ya cuenta con 1.085.000 nuevos cupos en primaria y secundaria, deberá llegar a 1.500.000, meta exigente pero todavía insuficiente.
Está más distante la meta de los 400.000 cupos universitarios. Sin embargo, con los programas de formación titulada, en técnicas y tecnologías, aceleraremos el ritmo.
En aras a la calidad, pasaremos a la evaluación de egresados en la totalidad de programas universitarios.
Para la orientación de padres de familia y estudiantes, se entregarán los primeros resultados del observatorio laboral de los graduados universitarios, que dará luces sobre la suerte de los egresados y el grado de conexión entre los programas académicos y las realidades nacionales.
Haremos el segundo concurso para la selección de profesores, para que en 2006 la planta sea definitiva y basada en méritos.
Dos grandes retos nos convocan: ver en la práctica la integración entre los programas técnicos y tecnológicos del Sena con 64 universidades y el anticipo de educación a los niños más pequeños.
Un punto cardinal en nuestra revolución educativa es crear en la mente de la mujer y del hombre colombiano la vocación de estudiar y trabajar durante toda la vida. Para lograrlo y fomentar la vocación por las técnicas y tecnologías, empezaremos a aplicar el acuerdo entre el Sena y las universidades, a fin de que técnicos y tecnólogos, en cualquier momento posterior, completen los estudios universitarios y accedan al grado de educación superior.
Para formar mejor ciudadanía, más solidaria y más comunitaria, debemos anticipar el acceso a la educación de los niños más pequeños que están en los programas de nutrición de Bienestar Familiar. Daremos los primeros pasos para que el país logre esta meta.
Miramos con realista ilusión la revolución del Sena. Creemos que va a sobrepasar la meta de 4 millones de cobertura en 2006. Ha pasado de tener presencia en 700 a 1.096 municipios. Con el Fondo Emprender, creado por nuestra reforma laboral, hará aportes de capital de riesgo por 58.000 millones de pesos este año. En 2005, la capacitación virtual alcanzará 250.000 ciudadanos. Teníamos 11 incubadoras de empresas, hoy son 31. Vamos a llegar a 16 millones de horas de capacitación, cuando venimos de 5.4 millones. Hay 20.000 patriotas, que merecen nuestro aplauso, que trabajan todo el día y estudian casi toda la noche en el programa 24 horas. Con los jóvenes rurales, mostramos a los muchachos del campo una alternativa frente a los engaños de la delincuencia.
En el último año usaremos todas las energías para superar la meta de 400.000 adultos alfabetizados.
A los programas del País de Lectores y Bandas de Música que lidera el Ministerio de Cultura, se suma la capacitación de 44.500 promotores en solución pacífica de conflictos, junto con el Ministerio del Interior y la oficina del Comisionado de Paz. Como complemento, se han instalado 40 casas de justicia. La de Buenaventura servirá de escenario para capacitar un nuevo grupo de promotores de paz.
Dos desafíos inmediatos nos convocan en el deporte: culminar las obras y dar cumplido desarrollo a los Juegos Bolivarianos de Armenia y Pereira y los Centroamericanos de Julio de 2006 en Cartagena.
En el propósito de ampliar la protección social, un mínimo de 2.400.000 compatriotas pobres accederán este año al régimen subsidiado de salud, para completar cerca de 18.000.000, de los cuales más de 7.000.000 corresponden a este período gubernamental. Tenemos esperanzas en la aprobación de la nueva ley, en el esfuerzo por nuevos recursos, en la eliminación definitiva de la corrupción, para que más de 22.000.000 de ciudadanos de estratos 1 y 2, y parcialmente del 3, tengan la debida protección.
Hemos crecido en 3 millones el número de usuarios de Bienestar Familiar y nos proponemos agregar otros 700 mil en los próximos meses. Estamos en las diligencias finales para llegar a un millón de niños menores de 5 años en el nuevo programa de desayunos. Con la contratación, a punto de perfeccionarse, 400.000 ancianos pobres empezarán a recibir una comida diaria por parte del Estado, en adición a los 170.000 que reciben el subsidio financiero.
Hace un año le expresé al Congreso que llegaríamos a 400.000 familias en acción, familias educadoras que reciben un subsidio para asegurar la alimentación y la asistencia escolar de sus hijos. Laboraremos para que con la inclusión de grupos de desplazados, en diciembre sean 500.000 y en Junio de 2006 lleguemos a 550.000.
Haremos todos los esfuerzos para que el programa de seguridad alimentaria, que ya beneficia a 1.300.000 campesinos, al final del Gobierno se aproxime a 3.000.000.
Todo el Gobierno está comprometido con la atención a desplazados, con el freno del fenómeno y el acompañamiento de retornos, que aspiramos superen 150.000 personas en el período. Como se acreditó ante la Honorable Corte Constitucional, hemos multiplicado por 8 el presupuesto de atención de desplazados.
Hemos realizado acuerdos con 33.000 familias guardabosques para que mantengan sus áreas libres de drogas ilícitas y cuiden la recuperación del bosque. En el año que resta, para tener más eficacia en la eliminación de los cultivos criminales, haremos énfasis en la erradicación manual, que empieza a tomar velocidad como lo confirman las 12.000 hectáreas destruidas este año por este procedimiento. Haremos todo el esfuerzo para que en diciembre sean 30.000 hectáreas destruidas manualmente. Incrementaremos grupos para estas tareas en el litoral Pacífico. Además, en esta región, vincularemos la ampliación de familias en acción a la obligación de mantener el área libre de drogas ilícitas.
La ampliación de la protección social recibirá un nuevo estímulo con la unificación de la declaración y pago de obligaciones parafiscales y de seguridad social. Estamos en pleno proceso de implementación. Somos optimistas en el impacto en simplificación de trámites y en control de evasión que especialmente afecta los ingresos de la salud.
De acuerdo con el manejo social de los servicios públicos, nos proponemos ejecutar en acueductos y alcantarillados 98.000 millones comprometidos en 2004 y 84.000 que se comprometen este año, partidas provenientes de audiencias públicas y que complementan las participaciones regionales.
Estimularemos nuevas microempresas de distribución de energía, integradas por usuarios, que superen las 37 ya creadas. Mantendremos los subsidios a 7.5 millones de familias y aplicaremos los nuevos recursos para los asentamientos subnormales.
Vemos un IPSE transformado. Entre muchas obras, así lo acreditan los resultados en Puerto Carreño, Inírida, Puerto Nariño, y Mongón, corregimiento de Barbacoas.
El 7 de Agosto se inaugurará el nuevo pueblo de Cupica, con una microcentral de energía, modalidad antiguamente más conocida como pelton. El costo, infinitamente menor al presupuesto, prueba la posibilidad de soluciones austeras aplicadas con transparencia. Tenemos que derrotar la perversa mezcla de corrupción y recetas caras.
Comprometemos todos nuestros empeños para empezar las pequeñas centrales de Mitú en Vaupés y Brazo Seco en el Cauca.
En relación con el manejo social del campo, debemos destacar que, gracias a la reforma que Congreso y Gobierno aprobaron en diciembre de 2002, los cafeteros reciben este año la mayor participación porcentual histórica en el precio externo de relativa bonanza. Hemos subsidiado cuando ha sido necesario y ahora se permite que el dinero llegue directamente a los productores.
Haremos todos los esfuerzos para que la revaluación produzca el menor daño en cultivos como maíz, algodón, arroz y otros.
Seguiremos la tarea de recuperar el área agrícola que ya se ha restablecido en 486.000 hectáreas.
El Ministerio hará énfasis este año en los distritos de riego y en la asignación de tierras, especialmente de extinción de dominio, a los campesinos.
Nos consagraremos a avanzar en la construcción de los distritos de riego de Ranchería en La Guajira y del Triángulo del Tolima. Mejorarán notablemente la productividad de familias minifundistas, campesinas e indígenas.
El acceso a la vivienda, a la tierra, al crédito, la participación en empresas privadas y en entidades de servicios públicos, constituyen elementos de nuestra propuesta del País de Propietarios.
Haremos todos los esfuerzos para acercarnos a las 400.000 soluciones de vivienda social. Pondremos en operación el acuerdo con el sector financiero para colocar 1 billón de pesos en créditos de vivienda social, entre julio de 2005 y el mismo mes de 2006. Pretendemos que se coloque buena parte en mejoramiento de vivienda, con la garantía del saneamiento del título, en las mejores condiciones posibles de plazo y tasa de interés.
El acuerdo se suma a dos anteriores con el sector financiero, para impulsar el microcrédito productivo y de vivienda. Estos acuerdos construyen solidaridad, evitan el odio de clases, aclimatan el agrado popular con la recuperación del sector financiero, combaten la exclusión, amplían mercados y capacidad adquisitiva. También disipan presiones para imponer más inversiones forzosas o tasas de interés administradas.
La cartera de microcrédito ha pasado de 735.000 millones de pesos a 2.5 billones. Cerca de 1.900.000 colombianos han accedido a estos préstamos. Muchos por primera vez. El microcrédito produce un gran efecto en el autoempleo, los ingresos de la familia, la estabilidad de los niños en el colegio y la posibilidad de que al menos uno de los cónyuges dedique más tiempo al hogar.
En el último año nuestro esfuerzo se orientará a que siga creciendo, que llegue en mayor proporción a quienes por primera vez reciben crédito y al aumento de colocaciones en las regiones que muestran atraso.
La empresa grande y organizada está en una coyuntura positiva sin antecedentes para acceder al crédito. La ley reciente de estatuto de capitales ayuda todavía más. Es difícil recordar un momento anterior de tasa de interés real tan baja.
Nuestra preocupación es por la empresa mediana y pequeña. Sigue pagando unos márgenes de intermediación altos y muchos de sus titulares no han recuperado su condición de sujetos de crédito. Con las cámaras de comercio trabajamos en 37 ciudades para mejorar el acceso al crédito de estos compatriotas. Será labor primordial del último año.
Nuestra política social tiene aspectos asistenciales que son inevitables en una sociedad con tanta miseria. Sin embargo, sus rasgos fundamentales buscan eliminar la exclusión, hacer realidad el predicado de la igualdad de oportunidades, construir equidad en la distribución del ingreso. Esto último diferencia una política social estructural de otra meramente asistencial. Por eso, el eje de la política social es la revolución educativa.
A medida que crezca la inversión, la financiación de esa política social será más sostenible. El año pasado arribamos a algo más de 3.000 millones de dólares de inversión extranjera directa, con lo cual se recuperó el máximo nivel obtenido en 1996. Vamos en la dirección de superar este año los 4.000 millones de dólares. De ahí nuestro esfuerzo para superar con transparencia y equidad los pleitos con inversionistas extranjeros y nacionales. Insistiremos en ese camino. Las nuevas generaciones no esperan que les leguemos pleitos sino obras de progreso.
El Honorable Congreso conocerá en esta legislatura el proyecto de ley para ratificar el acuerdo de comercio de la Comunidad Andina con MERCOSUR. Los efectos económicos serán más promisorios en el mediano plazo. En el campo político es un gran paso de unidad con nuestros vecinos. Confiamos encontrar la equidad en el tratado con los Estados Unidos. No deberíamos considerar la hipótesis del 31 de Diciembre de 2006 sin tratado y negadas las probabilidades de extender las preferencias unilaterales de acceso al mercado norteamericano. La extensión de estas preferencias que hemos obtenido con Europa puede ser la última; el tratado respectivo se vislumbra como inevitable.
Sigamos creciendo nuestras exportaciones. No obstante las dificultades con la tasa de cambio, en este Gobierno, las no tradicionales quedarán duplicadas, con una ampliación superior al 20% de la base exportadora e incrementos en más de 40 países. Su dinámica es compañera inseparable del incluyente fortalecimiento de la economía interna.
Con Centro América hemos incursionado parcialmente en el Plan Panamá-Puebla. En 2008 deberá estar concluida la primera línea de interconexión eléctrica. Ojalá este año los embarques de gas a Panamá anticipen el gasoducto. Sugerimos que los directores de medios de comunicación de ambos países promuevan encuentros entre ellos para analizar el tema de la carretera panamericana en el tramo del Darién. Veo difícil una decisión favorable de Gobiernos sin un esfuerzo previo de opinión pública. Gracias a los avances en educación ambiental, la mejor manera de preservar los santuarios ecológicos es abriéndolos a la observación que incentiva el sentido de pertenencia y protección. Esto último es válido también para la carretera las Ánimas-Nuquí, hoy en estudio, que sería la tercera del interior del País con el Pacífico y la primera del interior del Chocó con su litoral en este océano.
Hemos orientado nuestras relaciones con todos los países con argumentos, prudencia en el discurso, solidaridad en la actitud y eficacia en la acción.
El Gobierno de Colombia tiene que ocuparse de la visión macro y de la tarea micro. Necesario es contemplar el largo plazo, garantizar que se paguen las obligaciones que vencerán en los dos años siguientes, atender al familiar o al amigo del secuestrado, escuchar a la comunidad que demanda un lote para su hospital local. Para ejecutar lo macro debemos estar pendientes del detalle micro. La gerencia no se agota en el discurso abstracto, exige compromiso de ejecución, porque asume la responsabilidad de hacer seguimiento y de apoyar lo necesario para la eficacia. Con esta convicción trabajaremos el último año. Además, en diálogo con el pueblo colombiano, sin cansancio y sin pereza.
Al pueblo colombiano se le ha sacado mucho, pero hay que quererlo más.
Hoy entregamos a ustedes Honorables Congresistas el resumen ejecutivo del documento elaborado por Planeación Nacional que se titula œVisión Colombia, Segundo Centenario. Es un texto inicial para someter a la discusión pública y hacer pedagogía sobre la necesidad, a través del debate popular, de fijar metas y adoptar políticas de largo plazo, que transciendan los planes cuatrienales y que iluminen puentes entre uno y el siguiente.
Creemos que una democracia moderna, con liderazgo, sin caudillismo, con rumbo claro pero con respeto a las instituciones, incluyente, debe responder a 5 parámetros, por los cuales continuaremos trabajando en este año final de Gobierno. Son estos parámetros: La seguridad democrática, el respeto a las libertades públicas, la construcción de cohesión social, la búsqueda de la transparencia y el respeto a las instituciones del Estado, la primera y más fundamental: el pueblo que lo constituye.
Confieso que uno de mis afanes es que la seguridad democrática se inserte en el alma del pueblo colombiano para que en el futuro no se de espacio al terrorismo. En este último año, en compañía de soldados y policías, haremos todo el esfuerzo para que los colombianos que participen en el proceso democrático sientan plenitud de garantías, como lo hicimos con abstencionistas y opositores en el Referendo, como sucedió en la elección de alcaldes y gobernadores de 2003, o en las elecciones de alcaldes en 190 municipios, transcurridas en meses recientes.
La seguridad democrática es fundamental para que el pueblo vea en su fuerza pública no el ejército o la policía del Presidente en ejercicio, sino la expresión de la legitimidad armada de la Constitución para proteger a cada ciudadano, a cada idea.
La seguridad democrática es fundamental para que el campesino, el trabajador, el empresario, el sindicalista, el maestro, el periodista vivan con la tranquilidad de ejercer su oficio como agentes vibrantes de democracia plena.
La seguridad democrática es fundamental para que hagamos el tránsito definitivo de las garantías retóricas a las garantías efectivas.
La seguridad democrática es fundamental para que los colombianos no tengan que vivir sometidos a guerrillas o paramilitares.
La seguridad democrática es fundamental para tener la autoridad moral, la causa jurídica, la razón política, que permitan, con anuencia popular, señalar como terroristas a los enemigos armados de la democracia.
Desde este recinto del Congreso invito a mis compatriotas a rendir diario homenaje a los integrantes de la fuerza pública asesinados por el terrorismo o mutilados por sus minas anti personas.
Con devoción por la democracia, con afecto por el pueblo, interlocutor de todas las horas, reitero la determinación sin desmayos para enfrentar el terrorismo y absoluta disposición para que recibamos con generosidad a quienes desistan de la violencia.
Nuestro programa de reinserción honra a Colombia, se expresa como una innegable y profunda inversión social. Conmueve el testimonio de los reinsertados sobre la eficacia de la seguridad democrática que ha perturbado la tranquilidad cínica del terrorismo. Conmueve el testimonio de los reinsertados sobre el alborozo del reencuentro con las familias, el estudio, la sociedad, y las dulces ilusiones de la vida elemental pero honrada. Son 14.000 reinsertados, que habrán de ser muchos más, de guerrillas y paramilitares. El número es igual al de la población de muchos municipios de Colombia. De ahí solamente se infiere la complejidad, que nos obliga a una administración con esmero del programa y con diaria disposición de ajustes.
Aprobada la ley de Justicia y Paz por el Honorable Congreso, hemos iniciado el trabajo de coordinación con la Fiscalía, la Procuraduría, el Consejo Superior de la Judicatura y las demás entidades responsables de su implementación. Se requiere avanzar en la instauración del Tribunal que definirá las responsabilidades y la aplicación de las condenas y beneficios a que haya lugar, así como en los instrumentos que harán efectiva la reparación de las víctimas. En los próximos días definiré los representantes del Gobierno en la Comisión de Reparación y Reconciliación. Procederemos a la conformación de las Comisiones Regionales de Restitución de Bienes y a la reglamentación del Fondo para la Reparación de las Víctimas.
La recuperación de la plena seguridad en las zonas donde tienen lugar las desmovilizaciones es una tarea urgente, en la que se requiere un esfuerzo grande y eficaz de la fuerza pública, siempre acompañada de la cooperación ciudadana.
Con la ayuda de Dios, este último año será de intenso y permanente diálogo con el pueblo, como ha sido nuestra conducta desde un comienzo. Diálogo sin promesas pero con compromisos de gestión. Diálogo para prometer menos y hacer más. Diálogo sin prometer lo que no podemos y procurar hacer más de lo que podemos. Diálogo para contar lo positivo, reconocer lo negativo, explorar opciones que traigan soluciones. Diálogo para que nosotros en el Gobierno sintamos con sinceridad el clamor popular. Diálogo que cree una conciencia colectiva sobre posibilidades, también sobre limitaciones. Diálogo con franqueza frente al problema e inalterable respeto con las personas. Diálogo que nos haga sentir compatriotas en el acuerdo y en el desacuerdo.
El jueves de la semana pasada tuve la oportunidad de visitar en el hospital de Londres a Fabián Cataño, que resultó herido en los atentados, y tuvo que huir de Colombia por amenaza de terroristas.
Fabián me pidió que le ayudara con una solicitud de asilo que meses atrás presentó al Gobierno Británico, alegando amenazas en nuestro país. Me sentí incapaz de negarme, escribí una nota a mano y la entregué personalmente al Primer Ministro Tony Blair. Lo hice entre la solidaridad con mi compatriota y ese sentimiento de culpa, tristeza y pena de pedir asilo para que alguien viva fuera de Colombia. Le comenté al Primer Ministro que estábamos luchando para que ésta fuera una de las últimas solicitudes.
El dolor que me produjo visitar un compatriota afectado por el terror en Colombia y aún en el exterior, junto con el que me produce a diario saber de niños, jóvenes y ancianos víctimas de la violencia en esta Patria nuestra, reaviva la determinación de aprovechar cada día, cada minuto, cada instante al frente del Gobierno, para permitirle a los colombianos vivir en paz y con la felicidad de ver a sus hijos crecer con el brillo de la ilusión en los ojos y una sonrisa de felicidad. Trabajemos con energía y prontitud por esta Patria.
Lo logrado es muy poco, lo mucho que falta será menos si trabajamos más.