Las autoridades colombianas ratificaron la declaración de alerta máxima sobre el volcán Galeras, debido a una breve erupción que se ha mantenido en la forma de "leve fumarola", y llamaron a la población a abandonar la zona de riesgo.
El estado de emergencia permanente fue adoptado anoche por el Instituto Colombiano de Geología y Minería (INGEOMINAS)
tras advertir de que los registros sísmicos muestran que el Galeras pasa por un proceso de "desestabilización del sistema volcánico".
"La situación es crítica", admitió el director del centro científico, Julián Villarruel, que el jueves viajó de Bogotá a Pasto para acompañar en las tareas del Observatorio Vulcanológico y Sismológico establecido en esta ciudad, que es la capital del departamento suroccidental de Nariño.
Villarruel se desplazó junto al ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt de la Vega, y el de la Protección Social, Diego Palacio, además del director nacional de Prevención y Atención de Desastres, Eduardo José González, por orden del presidente Alvaro Uribe.
En un nuevo "reporte extraordinario" que presentó ante la segunda sesión del Comité Regional de Prevención y Atención de Desastres, Villarruel precisó que "continúan las variaciones en el registro sísmico" del volcán.
Por estas condiciones se mantiene el nivel I de actividad del Galeras, es decir, de riesgo de "erupción inminente o en curso".
Ese nivel fue adoptado a primera hora del jueves, después de que el volcán presentara una "erupción caracterizada por la emisión de ceniza".
El fenómeno eruptivo tuvo lugar un día después de que el Galeras presentara una serie de temblores que se mantuvieron durante más de hora y media, y que el INGEOMINAS atribuyó a "un movimiento de fluidos en el interior del sistema volcánico".
Con la ratificación de la alerta máxima, el Gobierno colombiano instó de nuevo a los miles de habitantes que forman la población de riesgo a que desalojasen de forma voluntaria sus domicilios y a que adoptaran o conservaran medidas mínimas de protección, como el uso de mascarillas, gorras y anteojos.
Son 7.935 las personas afincadas en parajes rurales de seis pequeños pueblos y la ciudad de Pasto las amenazadas por una posible erupción, según un reciente censo oficial.
Las autoridades ofrecían hasta anoche cifras contradictorias sobre comunidades evacuadas, para las que el Gobierno habilitó 47 albergues o lugares de concentración.
Mientras el presidente Uribe informaba anoche de unos 4.000 evacuados, número que puede incluir a 1.328 lugareños que aceptaron la oferta oficial de un "subsidio de arriendo temporal" para un domicilio alterno, un portavoz de la Gobernación de Nariño dijo que las personas que han desalojado sus predios sumaban 1.401.
La mayoría de ellas procede de las zonas de más alto riesgo, incluidos algunos parajes campesinos de Pasto, ciudad con unos 400.000 habitantes y a sólo nueve kilómetros al sureste del Galeras.
Fue Pasto, que dista 795 kilómetros de Bogotá, el centro urbano más afectado por la lluvia de ceniza de la víspera, que causó alarma, a pesar de que fue motivada por una erupción que no alcanzó los niveles de las que se registraron en 1992 y 1993, las mayores que ha presentado el volcán desde 1988, cuando entró en una nueva actividad que, con altibajos, se ha mantenido hasta hoy.
Se trató de "erupciones explosivas" sin mayores efectos, salvo la segunda de ellas, que sorprendió en la cima volcánica a un equipo de vulcanólogos, seis de los cuales murieron.
El Galeras, con una altitud de 4.276 metros sobre el nivel del mar, mantuvo a lo largo del jueves "pequeñas emisiones de cenizas y de gases" que el director del INGEOMINAS explicó como posibles "rezagos o coletazos" de la erupción previa.