La tradición y el recogimiento religioso inundan desde hoy y hasta el próximo domingo las calles de las ciudades españolas, donde las procesiones de Semana Santa acapararán el interés de vecinos y turistas.
Son muchas las celebraciones y muy diversas, que van desde el más absoluto recogimiento religioso, reflejado en las procesiones de la región de Castilla y León, hasta la tradición más fervorosa que profesan los habitantes de Andalucía, en el sur.
Con la procesión del Domingo de Ramos, que simbolizan la entrada triunfal de Jesús a lomos de un borriquito en Jerusalén, da comienzo a la Semana Santa en España.
La primera de las ceremonias religiosas es la misa en la que se narran estos hechos y a la que los niños acuden con su familia para bendecir las palmas o ramitos de olivos, que simbolizan esta bienvenida a Cristo, y que guardarán hasta el año próximo en sus casas.
El Jueves Santo es cuando las calles de toda España empiezan a llenarse de capirotes, túnicas, penitentes, cofrades, costaleros y pasos religiosos que escenifican la Pasión de Cristo.
La ciudad de Zamora, en el noroeste de la Península, cuenta con la procesión más antigua del país, la de la Vera Cruz, símbolo del recogimiento y la austeridad con la que los castellanos viven estos días.
Especialmente sobrecogedor resulta el Vía Crucis de "El Empalao", de la localidad de Valverde de la Vera, en la región de Extremadura, donde unos 40 penitentes descalzos, en silencio, "fajados" con una soga de esparto y coronados de espinas, cargan una cruz durante la madrugada del Jueves Santo por las angostas calles de la localidad.
Una de las tradiciones más impactante es la de "Los Picaos" en el pueblo de San Vicente de Sonsierra, en la región de La Rioja (norte), que el Jueves y el Viernes Santo salen en procesión en un acto que se remonta al siglo XVI para rezar ante la Virgen Dolorosa.
Tras las plegarias, estos penitentes se flagelan durante 20 minutos mientras recorren las calles de la localidad, llegando a golpearse incluso mil veces, hasta que sus compañeros de cofradía les curan las heridas con agua de romero.
Otra de las tradiciones de estas fechas es el indulto que concede el Gobierno español a un preso, que después participa en la procesión de la Cofradía de la Piedad en la ciudad castellana de Valladolid, que saca a la calle estos días tallas religiosas del siglo XVII -de maestros como Juan de Juni y Francisco del Ricón-, y que ha sido declarada de interés turístico internacional.
El aspecto penitencial del Vía Crucis se vive intensamente en la ciudad castellana de Avila, en donde más de 10.000 penitentes recorrieron los dos kilómetros que tiene el perímetro de su muralla medieval durante la madrugada del Viernes Santo en compañía del Santísimo Cristo de los Ajusticiados.
En la costa este, la región de Murcia destaca por la procesión de "Los salzillos", en la que 1.700 nazarenos vestidos con la túnica morada, característica de esta procesión, recorren durante casi cinco horas las calles de esta ciudad acompañando las tallas del célebre escultor Francisco Salzillo (s. XVIII).
A mediodía del Viernes Santo, más de 20.000 tambores retumbarán ininterrumpidamente por las calles del pueblo de Calanda, en el noreste español, que inmortalizó el cineasta español Luis Buñuel, y sólo enmudecerán 24 horas más tarde.
La región de Andalucía acapara las miradas del público donde la belleza de las tallas antiguas que muestran en las procesiones y el fervor de sus cofrades, que llevan preparándose todo el año para este momento, hace que el público, emocionado, se "arranque" por el cante flamenco e improvise una "saeta" para el Cristo o a la Virgen que veneran.
Sevilla, la ciudad clave en estas celebraciones, se vuelca en la famosa "Madrugá", cuando desfilan tres de las imágenes más populares de la Semana Santa hispalense: la Macarena, la Esperanza de Triana y el Gran Poder.
Las tallas son llevadas durante toda la noche del Viernes Santo por los costaleros en un lento recorrido procesional que se detiene cada vez que se les dedica una de estas "saetas".
En Málaga, donde también es tradición indultar a un preso, los tambores de la Legión y de infantería de Marina marcan el Jueves Santo el paso de Nuestra Señora de la Soledad, atribuida a Pedro de Mena (siglo XVII), y el Viernes los Siervos de María sacan a la Virgen de los Dolores, obra de Fernando Ortiz (siglo XVIII).
Tras el recogimiento de los días anteriores, el Domingo de Resurrección cambia el tono de las celebraciones que se convierten en júbilo y que la ciudad de Peñafiel celebra con la "bajada del ángel", en la que un niño desciende sobre una imagen de la Virgen para quitarle el velo de luto y anunciarle así la Resurrección de su hijo.