Los Yuquis se nos mueren. No resulta exagerado afirmar aquello porque es esa la realidad de una de las etnias indígenas que habita dentro del parque Isiboro Sécure, en el departamento de Cochabamba.
La etnia Yuqui que vive dentro de la comunidad Bía Recuaté, en pleno trópico cochabambino a varios cientos de kilómetros de la capital del valle, contó en 1998 su terrible padecimiento a este diario. Eso fue hace siete años. En aquella oportunidad ya se detectó que los Yuquis corrían el riesgo de extinción debido a que la mayoría de su población de entonces, escasas 57 familias, sufría los síntomas de la tuberculosis con micosis pulmonar (hongos en los pulmones). Una enfermedad que comenzaba con tos, expectoración purulenta, dolor torácico y fiebre y concluía la más de las veces con signos de shock e insuficiencia respiratoria que lleva irremediablemente a la muerte.
Los pocos habitantes de la etnia relataron, aquella vez, que la comunidad contaba esporádicamente con ayuda y que cada vez que algún miembro del grupo caía gravemente enfermo se lo trasladaba sin muchas esperanzas hasta el hospital más cercano, después de recorrer a pie largas distancias y navegar por horas.
Hoy la historia es la misma pero mucho, muchísimo más grave. Según recientes reportes, en los últimos años la comunidad Yuqui ha ido disminuyendo notablemente sus miembros debido a la enfermedad que los aqueja. Se dice que actualmente sólo quedan alrededor de 20 familias y se habla de una población de 140 indígenas, de los cuales el 85 por ciento padece la enfermedad.
En junio de este año, organizaciones indígenas pidieron al Ministerio de Salud ayuda para salvar la vida de esta comunidad. El asunto es complejo porque no sólo es que el tratamiento es costoso y largo sino que no se cuentan con los recursos para atender dicha demanda. A eso se añade que para salvarlos se tendría que sacar a prácticamente toda la comunidad de su hábitat natural.
Pero a pesar de ello se debería hacer algún esfuerzo gubernamental, porque no se puede espectar la desaparición paulatina y dolorosa de una etnia sin reacciona ante el hecho. Se debe salvar a los Yuquis y esa es una tarea urgente de atender.