Si Juancito Pinto no existió, ahora existe. El bono del Gobierno, que beneficiará a los niños cuyos padres garantizan su asistencia a la escuela, le da vida como no ha podido verificarlo fehacientemente la historia. Al menos no hasta ahora. Al menos no con la rigurosidad de las pruebas. Al menos no como una biografía que permita saber quiénes fueron sus padres, cómo se enlistó en el lado boliviano durante la Guerra del Pacífico, quién contó su hazaña en el campo de batalla, etc.
Pese a lo dicho hay un museo —del Litoral, en la calle Jaén de La Paz—, un centro infantil en la zona Max Paredes y un mural en el Museo de Historia Militar— además de textos que en tono exaltado alimentan su memoria de ribetes de heroísmo.
“Sería irresponsable afirmar o negar su existencia; he revisado muchos documentos sin encontrar datos al respecto”, afirma un historiador de peso que prefiere guardar el anonimato, consciente de cómo suele reaccionar la gente cuando se toca un mito. Y no se está diciendo que el tamborero de los Colorados de Bolivia sea solamente esto, sino que su figura ha superado el rigor científico por la voluntad de la memoria colectiva.
¿Quién era Juancito Pinto?
“Con sólo 12 años de edad, Juan ocupaba el cargo de tambor de órdenes del Batallón Colorados de Bolivia. En la batalla del Alto de la Alianza cambió su destrozado tambor por un fusil. Murió combatiendo. Cuando los colorados luchaban, arrebató a un herido su arma para luchar junto a sus camaradas y cayó cara al sol como el resto de su batallón”, se lee en la Internet, en un sitio dedicado a los héroes olvidados.
“Nació en 1867 en un sitio conocido como Tanque de Agua, en la ciudad de La Paz”, lee el coronel Freddy Rodríguez, del Museo de Historia Militar, en el libro Galería de héroes nacionales (1977), del coronel Pedro Zurita Vallejos que cita al investigador Gastón Velasco.
“Era un niño de tez morena, juguetón”, sigue Rodríguez. “El 17 de abril de 1879 se despidió a las tropas que se dirigían a la guerra y la población hizo llegar comida, obsequios y hubo algunos niños que se unieron a las tropas. A Pinto ´le tocó participar de la batalla del Alto de la Alianza y el 26 de mayo de 1879, viendo que no existen sobrevivientes a su alrededor, agarra un fusil pesado y cae”. Los “restos de estos hombres no se recuperaron. Sólo kepis, chaquetas, etc”.
Ciertamente, afirma el historiador Fernando Cajías de la Vega, fue común que haya niños entre las tropas, “incluso familias enteras, como se sabe por el caso de las rabonas que seguían a sus parejas junto a sus hijos”.
Cajías admite no saber con precisión sobre Juancito Pinto. Tampoco hay, en el banco de datos de la Biblioteca y Archivo Nacional de Bolivia, referencias que digan que alguien investigó sobre esta persona. “Lo que no quiere decir que no haya información en los archivos, pero hay que investigar”, explicó Joaquín Loayza, el subdirector de la entidad, desde Sucre.
Con tal panorama, sin demasiado asidero científico, al menos sin fuentes debidamente identificadas y difundidas, la pregunta que surge es cómo es que la figura de Pinto ha adquirido tal fuerza a través de los años.
“La memoria colectiva suele recoger indiscriminadamente a algunos personajes. Algunos que de pronto han hecho mucho no son recordados y otros resultan sobredimensionados”.
Algo común es que esa memoria colectiva, “aunque parezca paradójico, recoge con más cariño a los que murieron a tiempo, antes de cometer errores”. Eso pasa con “el Che que, quizás, si viviese, no sería un mito. O con Sebastián Pagador o Eduardo Abaroa que son recordados más que otros que también participaron de hechos fundamentales para el país”.
Este historiador coincide con que una vez aceptado el mito es muy difícil cambiarlo. “Sobre todo en un país como Bolivia que no tiene muchas columnas en las cuales asentar la nacionalidad”. Esas columnas son “personas que sobresalieron heroicamente y que nadie niega su importancia, sólo que suele sobrevalorárselas”.
Relatos
WEB • ¿Quién era Juancito Pinto? Un niño boliviano, ´tambor´ del Regimiento ´Colorados´, que murió heroicamente el 26 de mayo de 1880 en la Guerra del Pacífico, durante la batalla del ´Alto de la Alianza´ donde se enfrentaron los ejércitos de Chile y de la alianza boliviano-peruana, con derrota de los aliados y ocupación de Tacna por los chilenos. Aquel día Juancito Pinto perdió la vida pero ganó la inmortalidad, pues, su nombre quedó inscrito en la historia como un niño-héroe, convirtiéndose en símbolo de valentía pura y amor a la patria. www.laguerradelpacifico.cl
Museo • ´La historia dice que Juancito Pinto fue un niño de 13 a 14 años que se enroló en el ejército boliviano. No tenemos datos sobre su fecha de nacimiento o de sus padres; pero sí sabemos que tomó parte en todas las acciones bélicas del 26 de mayo de 1880. Era un tamborero. Al ver que la batalla de la Alianza se perdía, dejó el tambor, agarró el fusil y defendió el territorio boliviano. Eso es todo lo que sabemos. Averiguamos en los Colorados de Bolivia, el Colegio Militar y no hay más datos´. Verónica Rodríguez, responsable del Museo Litoral
Mitos • ´Como dice Carlos Fuentes, el escritor mexicano, los mitos merecen ser considerados con seriedad, no con displicencia. La historia está llena de mitos, y no sólo la boliviana. Por eso he sugerido que debería hacerse un catálogo de tales mitos... desde el Tawantinsuyo, pasando por la Guerra de la Independencia (sobre la que sostengo que se iba a dar aun sin Bolivia...´. Historiador que pidió reservar el nombre.
Verdad • ´Revisar la historia es importante, aunque es difícil cambiar algo que la gente tiene idealizado. Pero, la diferencia y el valor de conocer es la misma que hay cuando un hombre ama a una mujer porque la vio en el balcón, la idealiza y la ama de todas maneras ´, Fernando Cajías.