Colombia , septiembre 18 de 2014 Actualizado hace 6 minutos

Con Argentina en la final brasileños descubren que son 'alemanes desde niños'

Hay en el ADN del hincha de fútbol cierta tendencia perversa a restar drama a la derrota propia si el dolor y la frustración terminan cebándose con el rival más enconado.
Agencia EFE | Julio 11 de 2014

Hernán Bahos Ruiz

Río de Janeiro, 11 jul (EFE).- Hay en el ADN del hincha de fútbol cierta tendencia perversa a restar drama a la derrota propia si el dolor y la frustración terminan cebándose con el rival más enconado.

"Si no es para nosotros, pues que no quede en manos de ellos", es el raciocinio de un 'torcedor' brasileño, el mismo capaz de jurar amor eterno a un club de fútbol, y no así a la novia o la esposa.

Un noviazo puede acabar y de la esposa te puedes divorciar, pero en cuestiones de fútbol siempre habrá perdón para una mala campaña, una eliminación precoz, la final perdida o el descenso a la segunda división.

La mala campaña en el Mundial agravada por la eliminación precoz en una 'final anticipada' con Alemania que por la diferencia abismal del 1-7 sugiere un descenso a los tiempos inciertos del fútbol brasileño solo podría ser soslayada si el domingo Argentina, el peor enemigo de la Canarinha, pierde la final en el estadio Maracaná.

Y no importará si Alemania se impone por medio a cero.

El honor mancillado tras el 'Mineirazo' será de cierta forma vengado si el nuevo campeón es Alemania, el verdugo que el 8 de julio propinó a Brasil la peor goleada en copas del mundo.

Solo Freud para explicar la fascinación repentina por un rival que desde entonces ha puesto a debatir a 200 millones de brasileños si ha llegado la hora de cambiar los métodos y dar un vistazo a la forma como los adversarios vienen preparándose para ser mejores.

Pero en asuntos de fútbol no se necesita explicación científica.

Está en el ADN del hincha proclamar ahora con "muito orgulho, com muito amor" que de Alemania, el rival de Argentina, se es "torcedor desde criancinha", es decir hincha desde pequeño.

Ni en el ámbito de las relaciones internacionales y la política un triunfo de Argentina en el templo brasileño del fútbol tendría buen reflejo, más aún cuando la presidenta Dilma Rousseff, que se empeñó a bautizar "la Copa de las Copas" a esta edición, había amarrado a su candidatura por la reelección la seguridad de un Brasil campeón por sexta vez.

Y ella, que entregará el trofeo al campeón el 13 de julio, ¿cómo quedaría ante los electores si en el podio la espera Lionel Messi?

De vuelta al fútbol.

Quizá los hinchas del Real Madrid no lo sepan, pero en la final del Mundial de clubes de 1998 jugada en el estadio Nacional de Tokio la victoria por 2-1 sobre el Vasco da Gama fue celebrada como propia por 40 millones de brasileños.

En los días previos las calles de Río de Janeiro fueron teñidas con camisetas de la 'torcida Fla-Madrid', un grupo de seguidores del Flamengo, que se proclama como nación por reunir tantos forofos como las poblaciones de Argentina, España o Colombia.

Distinto al sentimiento deportivo en otros rincones de América, en donde la buena campaña de un equipo en un torneo internacional pasa a rebañar el apoyo de hinchas de equipos del resto del país hasta convertirlo en representación, en Brasil los hinchas de unos quieren lo peor para el rival de patio.

Y los militantes de ese rival, corresponden con igual fervor en ese sentimiento contra los vecinos.

Es por ello que en Río de Janeiro la felicidad del Vasco da Gama resulta ofensiva para el Flamengo, el Fluminense o el Botafogo, y que la presencia internacional de estos equipos siempre merecerá una fuerza negativa, el peor de las suertes desde las filas opuestas.

Como ocurre entre Internacional y Gremio, Atlético Mineiro y Cruzeiro, o entre Corinthians, Sao Paulo, Santos y Palmeiras.

Visto así, otro de los éxitos fundamentales de Alemania en el Mundial, además de su fútbol envolvente, del respeto y seriedad mostrados ante el aplastante triunfo sobre Brasil, de la simpatía que sus jugadores despiertan en donde jugaron y se entrenaron, y de ser el próximo rival de Argentina, ha sido incorporar como segunda equipación un uniforme imposible de no asociar con el del Flamengo

Con la camiseta de equipo 'más amado' el 'Mannschaft' dejó en el Mundial una imagen histórica para el fútbol con el 1-7 a Brasil.

Disputar un título un domingo en el estadio Maracaná, el fortín del 'Mengao', redobla la carga emotiva para el brasileño de corazón roto porque mal le ha pagado la Canarinha.

Pueden llamarse los nuevos hinchas 'desde niños' Fla-Alemania, GER-Corinthians o Ale-Brasil. El punto es que 200 millones de brasileños aguardan desde hoy, como padres en sala de parto, el final del partido del 13 de julio para celebrar 'la madre de todas las derrotas de Argentina'. EFE

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