Cada año, un grupo de nadadores capacitados y entrenados se reúnen en Tiquina (La Paz) para cruzar el estrecho del lago Titicaca. Para muchos, participar de esa actividad es una especie de bautizo para verdaderamente denominarse nadador.
Valeria Riveros (13), estudiante del Instituto Educativo Los Pinos, fue una de las participantes y ganadoras de este año.
Para pasar la prueba, Valeria tuvo que entrenar dos meses. “Primero entrené en el Automóvil Club Boliviano y después en la piscina Litoral. Éramos más o menos 12 los que practicábamos para ir al estrecho. Mi entrenador fue Edwin Bravo”.
El día de la competencia 65 personas buscaban el primer lugar. “Yo competí contra nueve porque nos dividieron en categorías: Infantil A y B, Mayores y Senior”. Mientras Valeria cruzaba el estrecho, “lo único que sentía era frío y sólo pensaba tengo que llegar, tengo que llegar”.
Antes de la competencia, ella y los demás nadadores fueron cubiertos con vaselina y grasa, para que les haga menos frío a la hora de estar dentro del lago.
Su razón para participar de la competencia fue superar una meta. “Es como un bautizo de nadadores, el que no cruza el estrecho no es considerado nadador”. Los Pinos, Los Pinos
“Es como una especie de bautizo. El que no cruza el estrecho de Tiquina no es considerado nadador”.