Colombia , abril 19 de 2014 Actualizado hace 1 hora

En Medellín con la bien presentada corrida de Santa Bárbara y las dificultades por vencer de la casta que es emoción

Medellín ( por Guillermo Rodríguez)
Guillermo Rodríguez | Enero 26 de 2013
Mededllín ( Por Guillermo Rodriguez)

La muy bien presentada corrida de Carlos Barbero reclamó muletas dispuestas a domeñar la casta en sus diversos matices y la terna de a pie jugó sus bazas cada uno con su tauromaquia.

Este pequeño de estatura pero de corazón inmenso que se llama Alberto Aguilar cortó dos orejas,( la segunda arrancada con un valor espartano ) se fue en hombros mientras Gallo dejó la marca de un torero muy dispuesto, con sentido de las distancias y cierto aire que marca la pureza en la ejecucion de los muletazos. Sebastián Vargas batalló sin encontrar premio y comprensión sobre todo en su segundo que muy encastado con esos problemas multiplicados de  la complejidad que muchas veces el espectador medio ( con todos los respetos desde luego ) no alcanza a apreciar.

El rejoneador Andrés Chica topó con un primero muy bueno para el capote de los de brega pero una nulidad para el caballo y su segundo que pegó arreones, estuvo centrado y cortó la oreja que es de las de peso.

La casta no es bravura aunque puede ir en ocasiones aparejada. Porque hay casta en cierto tipo de mansedumbre y casta reñida con la nobleza y casta buena cuando el toro es capaz de empujar con el testuz y con emoción la muleta.

No hubo un solo instante de frivolidad en los toros ni en el transcurso del largo festejo porque cuando aparece ese fusible, la emoción estalla en el tendido más alla de la buena ventura del torero de turno.

Los toros que se crian en jurisdicción del barrio Las Nieves de Bogotá rayaron a su altura pero por mmentos la casta tuvo la marca de la incomodidad. Por la casta. Esa que es preciso domeñar.

Varios toros fueron aplaudidos al salir del toril y otros al ser arrastrados por las mulillas en un premio elogioso para el ganadero Carlos Barbero y su entusiasta y aficionadísimo hijo Juan Carlos que no cejan en encontrar ese toro que le devuelva la alegria sentida, para adentro, como un cante, como un palo flamenco por " soleá" . Pero habrá que trabajar y mucho revisando en loslibros sementales y vacas.

Vi esa batalla de Vargas en el quinto y de Gallo en el sexto y de ese pedazo de torero que es Aguilar en el septimo. Hubo momentos en que el toro ganaba la batalla y otras el torero, Unas el temple del toro y otras la muleta enganchada por la casta que en ocasiones tocó el umbral de la fiereza y el genio. Como estuvo de bien en el segundo tercio Vargas especialmente en el que hizo quinto donde se lució, expuso y fue contundente , galleando, colocando en todo lo alto, esperando, jugueteando, todo con esa dosis de gusto y emoción de uno de los grandes banderilleros-toreros.

Cada oreja ( Gallo una, Aguilar, dos, una y una,  y palmas para Vargas ,con el rejoneador acariciando esa oreja de ley del octavo) tuvo un sentido. No era simplemente un saludo del palco ni del público.No había graciosas concesiones. Era la constatación de que un paso en falso de los toreros podría provocar la tragedia. Pero cada uno buscó vencer con sus armas limpias de verdad y toreria.

El ganadero sale airoso del compromiso y los toreros saben que conquistaron un sitio porque no eludieron , porque no dieron el paso atrás,poque aceptaron la estrategoa de exponer, de provocar, de encandilar con un ingrediente valioso en el toreo : VALOR. Porque torearon por bajo, porque cuando lo permitió el toro  el muletazo ( léase Gallo y Aguilar) torearon largo y sentido, acompañando con la cintura el viaje del toro.

Es de agradecer que una corrida que terminó sobre las 7 y 30 de la noche no haya aburrido. Que cada instante fue un golpe de emoción , de catar el valor de cada uno de los espadas, de comprobar una vez más que solo con el toro es viable devolverle el perdido prestigio a una fiesta que parece adormilada con ese que va y viene.

Nada en el toreo es fácil pero la tarde-noche de este 26 de enero, todos nos gratificamos de que nada haya pasado con la piel de los toreros, que abandonaron la plaza dándose la en hora buena y que la casta puso la bandera en lo alto con sus matices, desde luego. Que no todo son luces.

Lástima que no hubo un toro para que triunfara en toda la línea Andrés Chica que torea de frente, que coloca los palos arriba, que busca la integridad del toreo prístino de los portugueses. La oreja de su segundo es un justísimo premio para el chico que anda pleno de facultades.

Permitanme queridos lectores contarles que siento una honda emoción al ver salir a "Quitasol".Que puso el sello de la casta con sus variables. Nombre con gloria en el toreo pues hace casi 100 años se encumbró en su Mexico natal el gran Gaona con un toro que llevó ese prestigioso nombre.....
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